jueves, 18 de julio de 2019

INTRODUCCIÓN






En este trabajo en primera instancia se hará una breve reseña de la historia educativa panameña, desde sus inicios con la colonización española, la enseñanza del cristianismo y la alfabetización, pasando por el periodo del Istmo donde se trata de progresar en medio de las luchas políticas y sociales de la época que limitaron en gran medida el desarrollo de la educación, hasta el momento en que, como nación independiente, se crearon nuevas normas de convivencia en la sociedad y se logra un sistema educativo que ha ido superándose a través del tiempo.

Consideramos que el conocimiento de los origines, luchas, logros y fracasos en el sistema educativo contribuyen a darnos una mejor perspectiva de la educación nacional y a fortalecer nuestra identidad. Por otra parte, nos brinda una guía de cuanto hemos hecho y cuanto nos falta para alcanzar una educación integral y tener presente que para llegar al éxito es necesario trabajar desde el presente y mantener una activa participación para que el progreso siga en crecimiento en este país; cada individuo debe ser el agente de cambio que contribuya a alcanzar las metas educativas tan deseadas en un país en vías de desarrollo.

A través de los años y los cambios de sistemas políticos, en busca de formar una base sólida educativa, ha sido necesario la creación de leyes o normas, decretos, que guíen su adecuado funcionamiento. Es por ello que trataremos temas importantes en la parte reglamentaria del sistema.

En cuanto a la transformación curricular, es importante dentro de la modernización del sistema educativo; el mejoramiento de los recursos para el aprendizaje y su ampliación, desarrollo profesional de docentes, directores y supervisores, la evaluación de la calidad de la educación y el mejoramiento de la eficiencia operativa del sistema y todas sus partes.  Cabe señalar que dentro de la reforma educativa permite crear las condiciones para lograr la participación y el compromiso de todos los sectores involucrados que trae como resultado una enseñanza y aprendizaje que garantice llevar la educación a la realidad nacional. Presenta un nuevo paradigma curricular y cambios profundos en los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Debe garantizar que en los centros educativos se lleve a cabo una formación de ciudadanos con base en valores y de la mano con la democracia, el derecho del estado, los derechos humanos y la participación orgánica tanto de la comunidad educativa como de la sociedad civil.

Este trabajo tiene como objetivo dar a conocer puntos claves para el conocimiento y comprensión del sistema educativo en Panamá, desde sus orígenes hasta la actualidad, por lo que le invitamos a tanto docentes, estudiantes y ciudadanos en general a nutrirse de esta información valiosa que permitirá valorar todos los beneficios que actualmente se tienen y encaminarse a la búsqueda de una educación integral que va de la mano con el desarrollo pleno de un país.



Efecto de la Educación Colonial




LA SOCIEDAD COLONIAL
Las raíces más ondas de nuestras tradiciones y valores están en la colonia. En la sociedad que resulto del proceso de colonización española en donde debemos buscar los antecedentes básico de la educación en panamá. A fin de obtener una imagen de esta sociedad, señalaremos a continuación los hechos salientes que caracterizaron al aludido proceso, así como los factores que determinaron la formación y desarrollo de la sociedad colonial istmeña.
LA EDUCACIÓN COLONIAL ISTMEÑA

La investigación original sobre la educación colonial istmeña la han hecho Octavio Méndez Pérez y Rodrigo Miro, la historia de la instrucción pública en panamá (1915), obra del primero, y el estudio La Educación durante los siglos XVII y XVIII, en aspectos de la cultura colonial del segundo, contiene la información básica sobre la materia.
Gaspar Rosas Quirós recoge datos de interés sobre los esfuerzos educativos coloniales coclesanas en su reciente obra La Educación en Coclé a partir del siglo XIX, del mismo modo en su obra ya citada Mariano. 
De la información y apreciaciones que ofrecen las fuentes citadas se derivan las generalizaciones que sobre la educación colonial istmeña se presentan a continuación:

  •   La educación formal o institucionalizada fue obra principalmente de la iglesia. Los conventos fueron la sede de los esfuerzos educativos, desde las escuelas de primeras letras hasta las aulas superiores de teología y filosofía. La iniciativa privada se limitaba a la enseñanza de las primeras letras.
  • Durante la mayor parte del siglo XVI la actividad docente de se dedicó a la catequización y aculturación del indígena a través de las escuelas doctrineras. A finales del siglo había un aula de Gramática de los jesuitas pero no había escuela para los hijos de los peninsulares.
  • Durante el siglo XVII funcionan el Colegio del San Agustín, de los agustinos, y el Colegio Javier, de los jesuitas. Este recibe una fundación de 40,000 peros de Alguacil Mayor de la ciudad de panamá para el establecimiento de las cátedras de filosofía y teología. En Penonomé se funda una escuela de primeras letras que no funciona por mucho tiempo. 
  • Lo más significativo del siglo XVIII fue la creación, en el Colegio Javier, de la Universidad de San Javier en 1749, gracias a las gestiones del Obispo Panameño Francisco de Luna Victoria y Castro y contra la oposición de algunos padres de la Compañía en Quito  quienes consideraban que panamá no ofrecía ambiente propicio para una universidad.
  • Sobre la educación de la mujer se sabe que no existió de manera formal durante la colonia. 
  • Méndez y Miro señalan que en la segunda década del siglo XIX se estableció por iniciativa privada, un colegio de señoritas que no duro mucho.
  • Puede considerarse que los pasos iniciales de la educación popular se dieron en 1836 cuando la Cámara Provincial de Panamá solicito al Congreso fondos del producto de las rentas producidas por alcabala para construir el Colegio del Istmo y para sostener una escuela primaria pública en la parroquia. En 1844 se funda la escuela primaria pública de Penonomé por el Municipio penonomeño. Hasta entonces la obligación de crear escuelas primarias recaía en los municipios.
  • Con excepción de la catequización que fue el único esfuerzo de educación de masa –si a eso se puede llamar educación- las escazas oportunidades educativas estaban restringidas a una exigua minoría. No existía todavía la necesidad popular de la educación, ni los medios para proveerla. Solo la minoría liberal dirigente se había dado cuenta de la importancia de la educación de las masas. El plan del gobernados Anselo Pineda, de los primeros años de la década de 1840, mediante el cual se crearon escuelas dominicales para obreros, es manifestación de esta tendencia.

Los calificativos que usan en las fuentes citadas anteriormente para describir la educación colonial son miserables, de probable, precaria y otros semejantes, los cuales refieren más bien el aspecto cuantitativo de la misma. 

La apertura de “escuelas de primeras letras” se dio en la antigua ciudad de Panamá, a más de impedimentos, alcanzó logros escasos, aunque demostró interés por autoridades y sociedad local para alcanzar buen nivel educativo. A estas escuelas patrocinan cabildantes, particulares y religiosos a través de importantes donaciones e inclusive, prestar sus residencias para tales efectos. En 1575, se concretó con la apertura del Colegio de la Compañía de Jesús -dependiendo de la congregación de Quito y luego de Nueva Granada- fue rasgo positivo, aunque también mantuvo una existencia corta.

La capital del Reino de Tierra Firme, Panamá, se convertía en auténtico motor de la vida colonial, centralizando a los grupos dominantes de la sociedad y del gobierno.

El fuerte cosmopolitismo -por estar ubicada en un cruce de caminos entre Norte y Sur-, y mantener nexos con el mundo exterior a través del comercio. La llegada de mucha gente foránea fue bastante común. Para la vida cotidiana se reciben joyas y abalorios personales, mobiliarios y demás objetos del hogar, ediciones literarias de España y Europa. No debía introducirse a Panamá material subversivo o contradictorio a la religión y menos a la monarquía reinante. La entrada de imágenes “sediciosas”, si ocurría era pagada con la propia muerte y castigados en oscuras

Mazmorras o usar el “sambenito”, un distintivo cruel ante la sociedad. La Inquisición mantenía la última palabra. En 1736, la Comisión de científicos de la Misión geodésica francesa integrada por Godin, La Condamine, Bourger, etc. de paso por la ciudad rumbo a Quito tuvieron problemas con la Inquisición panameña, y fueron detenidos “por llevar una pintura en papel de mujer”.

La Compañía de Jesús organizó presentaciones públicas, obras de teatro y recitales poéticos; los escenarios generalmente fueron interiores de iglesias y conventos.
Catorce letrados criollos y peninsulares organizados por Mateo de Ribera escribieron “El Llanto de Panamá” en 1538, famosa obra literaria integrada por cuarenta y dos poemas, una especie de sentido homenaje al gobernador de Tierra Firme, don Enrique Enríquez de Sotomayor, muerto joven. La organización literaria considerada como la generación poética del barroco literario panameño, demostró creatividad y a la vez una sólida formación humanista. Universidad Real y Pontificia Universidad de San Javier 1749 – 1767.
En el siglo XVIII, la sociedad experimentó un cambio cultural importantísimo gracias al aporte económico del obispo panameño Francisco Javier de Luna Victoria y Castro, interesado en abrir la “Universidad Real y Pontífice Universidad de San Javier”. Bajo el Decreto Real impartido en 1749, iniciaba el proyecto universitario, aunque similar a otras universidades en América y Europa resultó exclusivista y hasta discriminatoria, exigiendo al estudiante una limpieza de sangre, mantenerse fiel y puro a la tradición católica y por supuesto, contar con títulos nobiliarios y/u ocupar altos puestos públicos el padre; bajo dichas circunstancias sólo españoles y criollos podían acceder a la universidad. La Universidad Javeriana enfrentó innumerables peripecias y desapareció en 1767 y tras la expulsión jesuita de las colonias, (a raíz del decreto oficializado por el Rey Carlos III) fue un acontecimiento nefasto y obligó a pudientes istmeños viajar al San Bartolomé y Mayor Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá, Nueva Granada, a la Universidad de San Marcos en Lima o en Quito, -(convertida en ciudad cultural) a los centros de San Gregorio Magno, San Fernando, Mayor de San Luis y Santo Tomás de Aquino. Muy pocos ricos viajaron a España, Inglaterra y Estados Unidos para prepararse en ciencias jurídicas, medicina y religión.
El atraso cultural -por un lado- se manifestó por la debacle económica propia del siglo XIX. Varios fuegos suceden en 1737, 1756 y 1781, el cese a las ferias de San Felipe de Portobello, en 1739 y el cambio de ruta por Cabo de Hornos, esto último dejó afuera al Istmo de la movilidad comercial y promoviendo un estancamiento. Pero en medio de las carencias, surgían también eventos con gente de pueblo, aristócratas y burguesía local. La llegada al trono de España del nuevo Rey y el nacimiento de herederos, serán motivos para celebraciones a veces acompañadas por luces pirotécnicas, bailes y adornos colocados en balcones residenciales y públicos.
Un histórico Plano de la ciudad de Panamá, en 1748 refuerza a la idea de gran fiesta colonial, exhibiendo la Plaza Mayor (hoy de la Independencia) aderezada para efectuar corridas de toros, comedias y máscaras en honor a S. R. M. Fernando VI. La creatividad fluyó a través del trabajo de algunos pintores, (aunque escasos, pero los hubo); también de plateros, escultores y joyeros quienes dejaron una huella importante en la vida cultural. En diciembre de 1809, lejos  de la capital del reino, en Penonomé (pueblo de indios) encontramos a Víctor de la Guardia y Ayala representando en tarima pública la pieza teatral “La Política del Mundo”, -expresión literaria del periodo colonial istmeño-.
La Independencia de España en 1821, -aunque trastocó el orden administrativo, resultó positiva en cuanto a educación. “Con todo y pocas oportunidades que les fueron dadas a los panameños para ascender a las posiciones dirigentes (escribe Ernesto J. Castillero) algunos surgieron por esfuerzos propios, su talento y cultura, dando nombradía a su terruño y brillo a la sociedad. En 1863, la Asamblea del Estado panameño comprometía fondos públicos para adquirir insumos, además advertía del camino dirigido en cuanto a niveles separados por géneros. En escuela de varones, el docente -advierte el documento- enseñaba “lectura, escritura, urbanidad, gramática española, aritmética, moral, política y agricultura; mientras a las niñas, “se les enseñaran las materias anteriores menos moral política, agricultura y en lugar de estas materias se les enseñará también dibujo, bordado y música”. En la “Estrella de Panamá”, de noviembre 19 de 1861 habla de la presencia en Panamá “de una señora Alcíbar, en los altos de la casa de Edward Allen, instruye a niños y señoritas en una serie de apreciadas habilidades como aritmética, gramática inglesa y bordados”.
En poblados del interior los primeros conocimientos eran impartidos por maestros y maestras particulares, cubriendo aquellos gastos por la propia familia.
En 1867, la instrucción pública en términos generales continuó desalentador, y es advertido en palabras del Prefecto Juan José Díaz, autor del informe anual donde comentará: “Nada satisfactorio me es dado decir sobre este punto. Muy al contrario: lo que tengo que decir es bien triste, y hasta humillante para el buen nombre de esta sección del Istmo. En todo el Departamento de mi mando, no hay una sola escuela pública, y las pocas particulares que hay se hallan, como es fácil comprenderlo, malamente servidas”.
Procedentes de Estados Unidos llegaron dedicadas pedagogas para instruir la niñez y juventud local; igual hicieron religiosas francesas, recordadas en el barrio de San Felipe por su labor. Hacia 1897, el Departamento del Istmo, promovió la Normal de Institutoras en Panamá, convirtiéndose en pionera de la preparación docente. El fracaso del Canal francés (1880-1889) y la irrupción la Guerra de los Mil Días (1900-1903) hicieron estragos en nuestro terruño, dejando pobreza económica, miles de enfermos y muertos. Pero con los trabajos del ferrocarril (1850-1855) y del Canal estadounidenses (1903-1914), trajeron aires de bonanza, avivando los deseos por mejorar la educación. Cambio de Rumbo…vientos renovados.

Las primeras administraciones presidenciales bajo Manuel Amador Guerrero, José Domingo de Obaldía, Carlos A. Mendoza y Belisario Porras se crearon planteles, además enviaron al extranjero a jóvenes panameños para prepararse como docentes. En Panamá durante décadas llegaron docentes procedentes de Alemania, Bélgica, Estados Unidos, España, Perú y Costa Rica. Los siglos anteriores habían dejado secuelas negativas en cultura y educación debido a las restricciones y fuerte presión ejercida por la monarquía española en las colonias indianas en cuanto al desarrollo intelectual; después de la independencia de España empezó una nueva época en muchas ciudades. A Panamá esa nueva alborada intelectual demoró bastante en consumarse.
Poco a apoco fueron incrementando medidas para que las mujeres pudieran estudiar, y que ya no fuera selectiva
Más que nada la educación era selectiva, sobre todo para los hombres ya que las mujeres solo estaban para procrear hijos y los quehaceres de los hogares 



Las clases eran impartidas por sacerdotes y monjas a los jóvenes





Video: 





CITAS 
1.“En Panamá los siglos anteriores habían dejado secuelas negativas en cultura y educación debido a las restricciones y fuerte presión ejercida por la monarquía española en las colonias indianas en cuanto al desarrollo intelectual; después de la independencia de España empezó una nueva época en muchas ciudades” Julio 2017. Revista Selecta Panamá.
Comentario:

La monarquía española solo buscaba extraer las riquezas del continente americano, y las restricciones al desarrollo intelectual era parte de una estrategia para que los pueblos se mantuvieran ignorantes y se pueda ejercen el poder más fácilmente sobre ellos, ya que educarlos traería revolución y reclamaciones de la independencia, cosa que sucedió, pero demoro en concretarse.

2.“En el siglo XVIII, la sociedad experimentó un cambio cultural importantísimo gracias al aporte económico del obispo panameño Francisco Javier de Luna Victoria y Castro, interesado en abrir la “Universidad Real y Pontífice Universidad de San Javier”. Bajo el Decreto Real impartido en 1749, iniciaba el proyecto universitario, aunque similar a otras universidades en América y Europa resultó exclusivista y hasta discriminatoria” Julio 2017. Revista Selecta Panamá. 

Comentario:
Si bien es cierto, esto fue un precedente de lo que se vendría escribiendo en la historia de panamá después de la independencia de España, pero la Educación es un derecho del pueblo que el Gobierno debe proporcionar con calidad con los recursos que administra generados por el mismo Pueblo. Queda demostrado con este primer decreto del año 1749 del proyecto universitario que el sistema educacional no puede ser exclusivo y discriminatorio para una clase social privilegiada por contar con los recursos y roce social, y otra que pertenece a la clase obrera. Restringe el crecimiento económico de un país y la democracia.


3.“Las primeras administraciones presidenciales bajo Manuel Amador Guerrero, José Domingo de Obaldía, Carlos A. Mendoza y Belisario Porras se crearon planteles, además enviaron al extranjero a jóvenes panameños para prepararse como docentes. En Panamá durante décadas llegaron docentes procedentes de Alemania, Bélgica, Estados Unidos, España, Perú y Costa Rica” Julio 2017. Revista Selecta Panamá. 

Comentario:
La experiencia de otros países es fundamental importarla y aprender de sus logros. Se avanza de manera más rápida y los programas educaciones se van adaptando a la realidad del país. También enviar a docentes al extranjero trae el mismo resultado, se llega con una nueva mentalidad y conocimiento. Que mejor que un nacional con conocimientos adquiridos en otras culturas sea el que diseñe el modelo para adaptarlo y sugiera cambios.
La educación de los pueblos es el mejor legado que una nación le puede entregar a sus habitantes, disminuye la pobreza y da las herramientas a superar obstáculos y cambiar el destino de muchas familias que vienen con historias de generaciones a generaciones de obstáculos, limitaciones y necesidad.


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Situación de la Educación Durante el Departamento del Istmo



Al unirnos a Colombia nos constituimos en un Departamento el cual fue creado el 9 de febrero de 1822 hasta el año de 1855 cuando se crea el Estado Federal de Panamá.  La situación educativa durante todo este periodo fue difícil, pero pese a eso, el seminario y las escasísimas escuelas particulares, conventuales o parroquiales de primeras letras que lograron seguir su marcha, no recibieron auxilio alguno importante de los primeros gobiernos. La cosa pública absorbía sin duda la atención de nuestros prohombres, que descuidaron casi por completo la educación del pueblo, a pesar de haberse gozado en Panamá de una paz que no tuvo entonces ningún otro estado de la Gran Colombia.

 Los sucesos que las intentonas de independencia de 1830 y 1840 y la insubordinación y tiranía de Alzuru en 1831, no pudieron influir en el progreso intelectual el ejemplo de la madre patria adoptada, pues, aunque ya, el 18 de Marzo de 1826 se había dictado allá una ley “sobre organización y arreglo de la instrucción pública” y más tarde, el 3 de Octubre del mismo año, con la firma del Vicepresidente General Santander, del Decreto sobre plan de estudios, todo esto no fueron sino manifestaciones de los anhelos largo tiempo sentidos por todos los criollos ilustrados. Así lo reconoció la Memoria de 1843, cuando al referirse a ese decreto de Santander, lo calificó de “cuadro hermoso de lo que convendría hacer, en que están doctamente detalladas las materias de enseñanza y hasta los libros que debieran servir para darla (algunos de ellos peligrosos) pero en el cual falta, o es notoriamente deficiente, la parte que debía comprender los medios de ejecución, el modo de hacer que los que debían enseñar enseñasen y los que debían aprender aprendiesen.”

En la capital neogranadina como en Panamá conocían demasiado, es claro, el atraso en que se vivía y, debido a esto, se fue formando y encaminando una opinión seria en pro de la difusión de la enseñanza.


Contribuyó sin duda a formar esta opinión y a extender los beneficios de las primeras iniciativas educadoras entre nosotros, la primera hoja de papel impreso, el primer periódico del país, que en 1820 estremeció con su nombre, “LA MISCELÁNEA”, las polvorosas calles coloniales de Panamá y anunció por sus ámbitos el advenimiento de la libertad espiritual en alas de la imprenta.

El 1 de enero de 1824 se había instalado en el Seminario el Colegio del Istmo o de Panamá, cuyo primer rector fue el Padre Juan José Cabarcas, cartagenero. Este mismo Colegio provincial se erige en Universidad en 1841, tal vez porque la Ley 5 de 15 de Mayo de ese año dispuso en su artículo 39 “que los cursos de Jurisprudencia y Medicina que habilitan para recibir grados en estas facultades (los colegios provinciales) debían ganarse en las universidades, sin que por esto se entienda prohibida su enseñanza en los seminarios, colegios provinciales y casas de educación, después de la enseñanza de las materias preferentes, según la Ley, en los respectivos establecimientos.”

El Colegio del Istmo, ya erigido en universidad, se separa del Seminario en 1846, con 78 alumnos, para tomar así un giro más libre y menos ajustado al molde religioso de la época. Entonces se hace en él una reforma y se enseña Organización Política de la República, castellano, inglés, francés, aritmética, diseño, teneduría de libros, geografía, ambas geometrías, agricultura, arquitectura práctica, mecánica, agricultura tropical, minería, ganadería, farmacia y rudimentos de cirugía práctica. Está a su vez abogó sabiamente por esta orientación (1842) el ilustre Gobernador don Miguel Chiari, en estas palabras, que merecerían grabarse con letras de oro: “Debiera ser obligatorio para el catedrático de la asignatura de filosofía dar lecciones especiales de aritmética comercial y teneduría de Libros. 

En lugar de la enseñanza de Jurisprudencia y con los demás fondos aplicables del establecimiento sería conveniente introducir las de minería, química, botánica y otras que exigen las verdaderas necesidades del país; y con cuyo auxilio pudieran reconocerse y explotarse útilmente nuestras ricas y abundantes minas; penetrar con provecho en las magníficas selvas que tiene el Istmo; examinar y analizar los productos de su suelo y abrir una nueva fuente de prosperidad poniendo en circulación tantas riquezas como nos ha prodigado la naturaleza y que para merecer el nombre de tales sólo necesitan del trabajo y de la industria del hombre. Así tendrían cultivo y aplicación, tantos talentos que entre nosotros son perdidos; se abriría para los jóvenes una nueva carrera; el país ganaría en riquezas y tal vez se pondría un término a esa funesta empleomanía que es una verdadera enfermedad social. Es necesario, es urgente, extender ya el eterno círculo de teólogos, médicos y abogados en que hasta aquí hemos girado en materia de enseñanzas clásicas o profesionales.

El colegio cuenta con fincas y bienes de mucha consideración que darían, bien administrados, una renta más que suficiente para dotar buenos preceptores que pudieran traerse de fuera del país para encargarlos de las nuevas enseñanzas. Es preciso pagar bien las cátedras para tener buenos catedráticos.” El año en que esto se escribía contaba dicho Colegio del Istmo con las siguientes cátedras de:

  •   Teología (con tres alumnos);
  •     Jurisprudencia (con 22);
  •     Filosofía (con 47);       
  •  Latinidad y Gramática Castellana (con 78);
  •   Francés e inglés (con 2). 
En 1843 eran cinco los catedráticos, cuatro cátedras de Literatura y Filosofía con 103 alumnos y una cátedra especial de Ciencias Eclesiásticas con 8 alumnos. El presupuesto del establecimiento, en el período de (1846-1847), era el siguiente: ingresos, 31.164,25 reales; por cobrar, 32.846,75; egreso, 31.157,25. En el mensaje del presidente Mosquera (1845 a 1846) se encuentra este otro curioso dato: “En el Istmo de Panamá Manuel José Hurtado ha abierto una Escuela de Matemáticas.”

En 1832 el Gobernador de la Provincia de Panamá, Juan José Argote, hombre de ideas avanzadísimas,  y uno de los primeros adalides de la educación popular en el Istmo, lanzaba a los cuatro vientos del país estas palabras de oro, tal vez la más bella defensa hecha entonces a la mujer en Sur América: “No debo terminar mi exposición a este respecto —se refiere a las fundaciones de escuelas de varones— si recomendáramos muy especial y encarecidamente la erección de escuelas de niñas, de las cuales se carece aquí absolutamente, debiendo ser uno de los primeros planteles de enseñanza pública, pues es muy interesante a la sociedad que haya mujeres instruidas, buenas hijas y esposas, que unan al noble valor de la virtud, la ilustración del entendimiento, poniéndose siempre en armonía lo útil con lo bello. No tienen los niños más derechos que las niñas a los fondos del Concejo y del Colegio ni es de más importancia la educación de un sexo que la del otro. No es un principio teórico el que nos enseña que la ilustración de las mujeres influye decisivamente en la vida privada y en el orden público, sino una lección bien clara de la experiencia.”

 En el mismo año en que escribía esto el gobernante que tanto se preocupó de la reforma de las cárceles, hospitales, de la agricultura, el comercio, la industria, como de la educación, que él consideraba lo único “que hace que no sea todo maleza y barbarie en la sociedad”, en ese mismo año de 1832, existían dos escuelas en la capital y una en cada cabecera de los cantones de la Chorrera, Natá, Los Santos y Portobelo; además una Escuela de Sombrería, la primera en el orden del tiempo, establecida en Panamá por el Concejo y pagada de sus rentas.
Pero los pasos iniciales de la verdadera educación popular no comenzaron a darse prácticamente sino desde 1886. El año anterior, el 3 de octubre, la Cámara Provincial de Panamá dicta una resolución por la cual se solicita del Congreso que los fondos de las alcabalas correspondan a las rentas provinciales para construir el edificio del Colegio del Istmo y sostener las escuelas primarias de los distritos parroquiales de los cantones de la Provincia. Dos años después la misma Cámara da un decreto por el cual se establece una escuela primaria de niñas de seis a doce años de edad, con el siguiente pénsum: doctrina cristiana, costura, bordados, ortografía, ortología, caligrafía, aritmética, gramática castellana, historia y geografía. Se señalan “$200.00 por una vez para bancas, pizarras, etc.” y se fijan estos sueldos para: 
  •      El Director, $300.00 anuales;
  •      el Auxiliar 80;
  •    la Celadora, 18
  •   y para la sirvienta 86.
 (Era Presidente de la Cámara Provincial José María Goytía y Gobernador Manuel José Hurtado). El 13 de junio de 1836 el Consejo Municipal da un decreto por el cual se crea en Santa Ana una escuela de niñas con el nombre de Nuestra Señora del Carmen. Por fin, en Julio 16 se abre, con 36 alumnas, el primer plantel de su género en el país con un pénsum que comprende escritura, las cuatro reglas, lectura, dibujo, gramática, ortografía, moral, religión, costura y bordado. 
La maestra gana $ 12.00 mensuales. Créanse también en este año las escuelas alternadas de Chepo y San Miguel y se les destina la quinta parte de la renta de aguardientes. Al mismo tiempo se abre la escuela de niñas denominada Instituto de las Mercedes en la Parroquia de San Felipe, con doña Bartola Barrera por Directora y don Luis Jiménez por Director.
Son los primeros rayos de la misericordia oficial en favor de la bella compañera del hombre. Desde entonces comienza a desterrarse la absurda preocupación de que los conocimientos podían ser perjudiciales a la mujer, y las escuelas privadas de niñas aumentan paulatinamente. Una distinguida dama francesa, la señora Riby, abre el 1° de julio de 1837 una escuela particular de niñas en que enseña geografía, lectura, escritura y aritmética, por la módica suma de $6.00 sencillos mensuales.
En el año 1844 a veintidós años desde que nos iniciamos como Departamento del Istmo de Colombia, había 131 escuelas con una matrícula de 2069 alumnos, concentrándose la mayor cantidad en la provincia de Panamá con una representación del 74 % (97) de las escuelas y el 75.2 % (1558) de los estudiantes matriculados que  existían en la Provincia de Panamá 25 escuelas públicas de varones con 1073 niños, ninguna escuela pública de niñas, 27 escuelas privadas de varones con 172 alumnos y 45 privadas de niñas con 314 alumnas.

 La Provincia de Veraguas tenía en ese mismo año 14 escuelas públicas de varones con 381 alumnos y una de niñas con 11 alumnas; 8 privadas de varones con 139 matriculados y 11 de niñas con una asistencia de 80. Los ingresos para sostener todas estas escuelas sólo ascendieron el año citado a la suma de $3328.00 en Panamá y $3363 en Veraguas. (Conviene tener presente que el Istmo estaba por esta época dividido sólo en las dos provincias de Panamá y Veraguas; más tarde, en 1849, se formó la Provincia de Chiriquí y en 1850 la de Azuero).

La situación económica y la anarquía que reinaban en Colombia, apenas si permitían mantener las pocas escuelas que existían, lo que indicaba que era imposible crear nuevos centros escolares y los pocos que se pudieron crear, como fue el caso de las escuelas públicas para niñas, desaparecían al poco tiempo de ser abiertos. (webscolar, 2010)

Uno de los gobernantes que se preocuparon más de nuestra educación y de nuestra cultura fue el Coronel Anselmo Pineda. Tenía ideas muy acentuadas a este respecto y no desatendió el impulso de la enseñanza durante un solo momento de su administración (1843-1845). Como los recursos del Erario no permitían crecidos desembolsos, no podía extenderse la instrucción primaria cuanto se habría deseado. Por eso su gobierno, ya que no era posible llevar hasta las más apartadas capas sociales los beneficios del alfabeto, atendió de preferencia la enseñanza que más podía aprovechar, en algunos lugares, la clase de los obreros. Con este objeto fundó Escuelas Dominicales para Obreros, Escuelas de Zapatería en Panamá y Parita y Escuelas de Sombrerería en las poblaciones de Penonomé, Los Santos y Panamá. 

Instituyó Pineda también “una Sociedad Filantrópica, cuyo objeto era promover el mejoramiento de las clases populares, su educación intelectual, moral y religiosa, extirpar los vicios, hacer mejorar la condición económica de la provincia, propagar el hábito del ahorro y el amor al trabajo.” Además, aumentó en cuanto pudo el número de escuelas públicas primarias y, como si todo esto no fuera suficiente, regaló al Gobierno de Santafé su biblioteca particular, que constituye hoy la sección más rica en asuntos históricos de la Biblioteca Nacional de Bogotá.
El Congreso de la Nueva Granada había dictado en junio de 1842 una Ley “sobre establecimiento de escuelas normales de instrucción primaria en cada capital de provincia”, pues el Mensaje de la época había declarado estas amargas verdades: “La educación primaria se halla en la República en mal estado y no satisface plenamente a su objeto; dos son las causas de este mal, la escasez de fondos para dotar bien las escuelas que se necesitan y la escasez de maestros aptos que las sirvan.”

En febrero de 1846, siendo Gobernador Tomás Herrera, se establece en Panamá la primera Escuela Normal, que no sabemos cuánto tiempo duró, pero que tuvo, sin duda, una existencia efímera. Todavía existía, sin embargo, en 1848, cuando el Congreso Granadino dictó la Ley 8 del 5 de abril “por la cual se aplican a favor de la Escuela Normal de Panamá los restos del edificio llamado Puerta de Tierra.” A esta fecha había graduado ya tres maestros, uno de los cuales fue nombrado para la escuela de Antón, que se hallaba dirigida por las señoras Urrunagas”; coincidió esto con el nombramiento de nuevo director, recaído en el ilustrado Presbítero José Rey, quien había regentado por varios años la escuela parroquial de Santa Ana. Por el mismo tiempo (junio de 1847) se abría la Escuela Normal de Veraguas y se enviaban circulares a los padres de familia, excitándolos a que enviaran a ella sus hijos; a los maestros interinos de las escuelas primarias de las parroquias se les invitaba “a recibir en la Normal los conocimientos necesarios, acordándoles el goce de tres meses de sueldo”.

En el Mensaje de 1849, que el Presidente de la Nueva Granada presentó al Congreso Nacional, se habla de un Colegio de Niñas en Panamá. Tal vez a éste se refería la Ley 14 de junio de 1844, expedida por el Congreso granadino en los siguientes términos: “Art. 1°. Se aplican al plantel y conservación de un colegio o casa de educación de Niñas en la ciudad de Panamá los fondos que, con el nombre de Alcabalas de reedificación de casas incendiadas, existen en aquella ciudad. Art. 39. 

El Poder Ejecutivo, oyendo los informes de la Gobernación de Panamá y del Consejo Municipal de aquella Capital destinará para el colegio o casa de educación de niñas uno de los edificios de conventos suprimidos que
Por este tiempo se fundó en Santiago de Veraguas una Escuela Superior Lancasteriana, llamada así por el sistema que en ella se seguía, preconizado por el inglés José Lancaster y acogido con entusiasmo por los pedagogos de toda la América de entonces. Era el sistema económico, no pedagógico de los monitores o alumnos adelantados, que enseñaban a sus condiscípulos bajo la dirección del maestro común. Refiérase don Nicolás Victoria a tal escuela de este modo: “En Santiago de Veraguas fue Director de la Escuela Lancasteriana el Dr. Miguel Echeverría, samario, hombre de alguna ilustración para aquel tiempo y de carácter adecuado más para hacerse temer que para hacerse respetar. Conocimos personalmente en Santiago individuos que se habían sentado en las bancas de la Escuela Lancasteriana, los cuales hablaban del plantel con cierto respeto y complacencia. A él concurrieron, y en él estudiaron algo, varios de los sujetos que después figuraron en los distritos de la Provincia de Veraguas como personas de alguna instrucción. Esa escuela tenemos entendido que no duró mucho tiempo, pero no nos atrevemos fijar la fecha de su clausura.”

Tampoco nos atrevemos nosotros a decir cuándo se cerró el Plantel de enseñanza oral para varones, que en 1863 abrió en Panamá el Padre Rafael Celedón (más tarde Obispo de Santa Marta), pero es seguro que también tuvo una vida efímera. En efecto, estos establecimientos, como casi todos los que hemos señalado hasta aquí, duraron muy poco: lo que duran las rosas; y aunque los esfuerzos no fueron del todo perdidos, ninguno dio los resultados que de ellos se esperaba obtener.
Las penurias del Erario por una parte y los sucesos políticos que siguieron a la institución del Estado Federal y que mantuvieron al país en medio de una prolongada y vergonzosa anarquía, fruto quizá de la educación de la época, no permitieron ni desarrollar los planteles de enseñanza existentes, ni crear otros nuevos. Las iniciativas más generosas fracasaban.
Fue esto lo que permitió decir al doctor Gil Colunje, dirigiéndose a la Asamblea de 1866, que “1a instrucción pública se encuentra en el último grado de postración.” Más tarde el mismo gobernante que tan amarga- mente se expresaba tuvo que cerrar las escuelas primarias del Estado y hasta se atrevió a vender algunos bienes de la instrucción. Entonces fue cuando informó el Secretario de Gobierno del Estado, don Francisco Ardila, “que la instrucción pública no pudo ser atendida por el Gobierno, tanto por las circunstancias extraordinarias del país, cuanto porque el Presupuesto no votó cantidad alguna para tan importante asunto.”

Inútilmente brillaron aquí y allá algunas luciérnagas como el Colegio de la Unión, dirigido por Francisco L. Carranza; inútilmente el sucesor de Colunje, don Vicente de Olarte, trató de reparar el desastre anterior inspirando la Ley por la cual se mandaba establecer una escuela de varones en las cabeceras de departamento; nada fue posible realizar y la instrucción pública quedó abandonada en tan lastimosa situación hasta el año de 1871.
No era mejor lo que por este mismo tiempo pasaba en la segunda madre patria, cuyo ejemplo siempre fue para los istmeños pernicioso: “El espíritu revolucionario —según refiere Antonio José Uribe— todo lo minaba ya. La administración inaugurada después del 7 de marzo de 1849 logró en seguida que se expidiera la Ley de 15 de mayo de 1850, que estableció la libertad absoluta de la enseñanza.
 Todo el país sabe lo que de allí se siguió: cundieron los golpes de cuartel y las revoluciones, hasta destruirlo todo. En materia de instrucción pública las cosas duraron así hasta 1868. En la Memoria de este año decía el Secretario del Interior al Congreso: “Años hacía que se había perdido hasta la tradición de hacer formalmente estudios profesionales en el país.” Para poner fin al caos se expidió la Ley de 16 de septiembre de 1867, que creó la Universidad Nacional. Aquí comienza un nuevo período en el cual florece de nuevo la instrucción popular.


                           
   En 1846 establece en Panamá la primera Escuela Normal en Veraguas


En Santiago de Veraguas fue Director de la Escuela Lancasteriana el Dr. Miguel Echeverría


Video:







Citas 1:

“En 1837 la Cámara Provincial de Panamá crea una escuela primaria para niñas de 6 a 12 años de edad, En el plan de estudio se establecían las siguientes materias; doctrina cristiana, costura, bordados, ortografía, ortología, caligrafía aritmética, gramática castellana, historia y geografía.”

Comentario:
Durante la época departamental del istmo de Panamá, toda la situación educativa era caóticas pues la mayoría de las escuelas que existían eran para varones, por lo que la Cámara Provincial de Panamá decide crear una para niñas las cuales le enseñaban oficios de casa entre otras que incluían ortografía e historia. Existía una mala situación económica la que apenas permitían mantener las pocas escuelas que había, durante este periodo fueron muchos centros escolares los que desaparecían al poco tiempo de ser abiertos.



Cita 2:

¨El seminario y las escasísimas escuelas particulares, conventuales o parroquiales de primeras letras que lograron seguir su marcha, no recibieron auxilio alguno importante de los primeros gobiernos. La cosa pública absorbía sin duda la atención de nuestros prohombres, que descuidaron casi por completo la educación del pueblo, a pesar de haberse gozado en Panamá de una paz que no tuvo entonces ningún otro estado de la Gran Colombia. En efecto, desde la creación del Departamento del Istmo el 9 de Febrero de 1822 hasta la constitución del Estado Federal de Panamá en 1855, el orden público no fue turbado por otros sucesos que las intentonas de independencia de 1830 y 1840 y la subordinación y tiranía de Alzuru en 1831¨.

Comentario:
 En vista de todos los problemas políticos que se daban durante este período, la educación pasó a estar en tercer plano. El tema principal para resolver era la turbulencia en cuanto a la reciente independencia de Panamá de España y el inicio del periodo del departamento del Istmo como parte de la Gran Colombia. Varios eventos como los intentos de separación alteraron las relaciones que se mantenían en el Istmo, que por lo general eran pacíficas, sin embargo, Panamá para entonces no era tomada en cuenta en muchos aspectos como los económicos que pudiesen haber aliviado la carencia educativa que se percibía; de hecho, estos intentos separatistas fueron causa de la desigualdad que se mantenía entre la población de panameños con los beneficios que si mantenía la población colombiana. 

Cita 3:
¨La educación era sumamente deficiente en la época, y por lo general tenían acceso a ella solo las clases medias y altas. Si embargo, la educación también permitió cierto grado de movilidad social. Algunos miembros de grupos populares encontraron en ella la posibilidad de ascender en la escala social y de gozar de mayores beneficios.¨

Comentario:
La educación en esta época era más que un privilegio, solo era accesible para personas de clase alta o media, el clasicismo de la época era muy fuerte. No todos se podían instruir como actualmente sucede. El ciudadano común era excluido tanto por las limitaciones sociales, económicas y políticas de la época. 
Con la separación de los españoles, conllevo a la eliminación de la esclavitud y los mestizos pudieron a acceder mejor a algunos beneficios, muchas personas de esta escala social alta pudieron ocupar cargos públicos notables al tener acceso a la formación universitaria. Sin embargo, no dejaban de existir las limitaciones al derecho de la educación.

Este periodo prácticamente fue bastante lento el progreso educativo, porque era un ambiente con muchas fluctuaciones donde los intereses económicos y de poder eran los que estaban en primer plano. Con el transcurrir de los años se fueron dando reconocimiento de muchos derechos básicos como el derecho a la libertad y educación sin importar el género, como se dio a finales del periodo del istmo donde se dan las primeras escuelas para niñas y además se va dando la formación de una identidad nacionalista en los primeros intentos de Panamá por ser libre, independiente y próspero.



Enlace del articulo



Enlaces de información:



Decretos, leyes y procedimientos más importantes del sistema educativo panameño (seleccione 3 de mayor relevancia)


Ley 47 de 1946

Titulo I

DISPOSICIONES FUNDAMENTALES

CAPITULO ÚNICO

         PRINCIPIOS, FINES Y NORMAS DE LA

 EDUCACIÓN 

ARTICULO 14 (5-A)


La educación, como proceso permanente, científico, y 

dinámico, desarrolla los principios de “ aprender a ser”, “

 aprender a aprender”, “aprender hacer”, sobre proyectos

reales, que permitan preparar al ser humano y a la sociedad

 con una actitud positiva hacia el cambio que eleve su

 dignidad, con base en el fortalecimiento del espíritu y
 el  respeto a los derechos humanos.

El sistema educativo se actualizara permanentemente, para

 mantenerse acorde con los cambios tecnológicos 

y científicos utilizando métodos y técnicas didácticas, activas  y participativas.


Este imagen representa la formación de un estudiante o alumno mediante el proceso de aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer.

 Video:




Cita:

"Hay algunas cualidades muy deseables y esenciales para la adquisición del conocimiento que pudieran llamarse virtudes intelectuales. Estas virtudes debieran ser el resultado de la educación intelectual, y deseadas por sí mismas, no como un medio para  la adquisición del conocimiento. A mi entender, las principales son: curiosidad, amplitud de criterio, creencia de que el conocimiento es posible, aunque difícil; paciencia, habilidad, concentración y exactitud. La fundamental es la curiosidad; cuando es enérgica y dirigida hacia un buen fin, lo demás se da por añadidura. Bertrand Russell, Sobre educación (Austral) Pp 209-210"


Comentario de la cita:

-   Definitivamente que el proceso de enseñanza aprendizaje es complejo, ya que por medio de este se pretende crear un pensamiento critico y evolutivo en el alumno, que sean capaces de crear y desarrollar mediante los  conocimientos adquiridos en el proceso de enseñanza, y que funcionen como una herramienta de superación.




Artículos: 



Enlaces de información :







DECRETO 100
(de 14 de febrero de 1957)


ARTICULO TREINTA Y UNO: son deberes de los profesores regulares:


a.    Dar a los estudiantes, dentro y fuera del plantel, constante ejemplo de moralidad, civismo, amor patrio, espíritu de trabajo y cooperación.
b.    Representar a sus alumnos aconsejados ante el personal docente y administrativo del plantel, principalmente ante os profesores de estos.
c.    Comunicarse con los padres de familia tan frecuentemente como sea posible para discutir los problemas de la educación de los alumnos de su grupo.
d.    Arreglar el horario especial de cada alumno y firmar sus horarios.
e.    Mantenerse en estrecho contacto con los demás profesores de los alumnos de su grupo, para estar enterados de la marcha de estos en sus clases así como de la conducta que observen en ellas y en el plantel.

f.     Informarse debidamente acerca de los estudios, profesiones u oficios a que se podrán dedicar los alumnos e investigar, por los medios a su alcance, las aptitudes, capacidades, limitaciones y condiciones ambientales de ellos para ofrecerles la mejor orientación profesional posible. 




La escuela como institución y el profesor como agente socializador enfrentan el reto de abrir las puertas del siglo XXI introduciendo cambios en su organización, en su quehacer y lograr que estos no se operen sólo en el discurso sino en el accionar cotidiano del profesor.

Video:




Cita:

“La función de un docente no se encuentra solo en impartir conocimientos, sino en convertirse en ese motor que inspira a sus estudiantes y que su ejemplo, moral y ético, ayude a transformar el aprendizaje dentro aula”.
Anónimo.

Comentario de la cita:
El docente es aquel ejemplo integral, moral y ético que sostiene su enseñanza. Actualmente encontramos maestros, profesores y figuras educativas que deshonran el valor vital de la educación, siendo entes que promulgan la corrupción interna en los centros educativos, la permisibilidad de violar las leyes establecidas y facilitadores de conocimientos vanos. Es por tales motivos que la función de un educador es la base que sostiene la estructura educativa.

ARTICULO:
https://www.abc.com.py/articulos/el-rol-del-docente-931953.html



ENLACES:
https://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_libro=691&id_articulo=14507


https://www.psicologia-online.com/el-rol-del-profesor-2608.html


https://www.magisterio.com.co/articulo/el-rol-docente-en-la-sociedad-del-conocimiento





Ministerio de Educación
Derogarse un decreto y restablece otro

Decreto numero 618

Articulo 4: son causales de traslado para todos los miembros de ramo de educación.

a. reincidencia en cualquiera de las causales de reprensión escrita
b. embriagues publica
c. imposición de castigos corporales o afrentosos a alumnos y usos de palabras injuriosas para ellos;
 d. Los irrespetos manifiestos contra los superiores jerárquicos  o subalternos;
 e. incitar a alumnos y subalternos a actos reñidos con la moral y las buenas costumbres;
f. deshonestidad en los manejos de los fondos de sus alumnos o de cualquiera otra organización social o cultural de la escuela o vinculadas con ello;
g.  Participación en el manejo de cantinas o otros negocios.


Video:


Cita:

"(…) la ética no comienza con una pregunta, sino con una respuesta, no solamente al otro
sino también del otro. Tiene por tanto un origen heterónomo. Es decir, es responsabilidad
para con el otro. Está atento a la palabra y al rostro del otro, que sin renunciar a las
ventajas de las propuestas centradas en el cuidado de sí, acepta el reto del cuidado del otro
como base fundamental de la acción educativa. (Citado en Ortega, Ruiz, 2001:26) (pag.3)"

Comentario:  la ética en un maestro o profesor no es mas que su formación integral y de valores como todo ser humano, inculcada y reforzada mediante experiencias en la vida, y es su mas grande etiqueta de posición y prestigio ante la comunidad educativa.


Articulo:


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