LA
SOCIEDAD COLONIAL
Las raíces más ondas de nuestras tradiciones y
valores están en la colonia. En la sociedad que resulto del proceso de
colonización española en donde debemos buscar los antecedentes básico de la
educación en panamá. A fin de obtener una imagen de esta sociedad, señalaremos
a continuación los hechos salientes que caracterizaron al aludido proceso, así
como los factores que determinaron la formación y desarrollo de la sociedad
colonial istmeña.
LA EDUCACIÓN COLONIAL ISTMEÑA
La investigación original sobre la educación
colonial istmeña la han hecho Octavio Méndez Pérez y Rodrigo Miro, la historia
de la instrucción pública en panamá (1915), obra del primero, y el estudio La Educación
durante los siglos XVII y XVIII, en aspectos de la cultura colonial del
segundo, contiene la información básica sobre la materia.
Gaspar Rosas Quirós recoge datos de interés
sobre los esfuerzos educativos coloniales coclesanas en su reciente obra La Educación
en Coclé a partir del siglo XIX, del mismo modo en su obra ya citada Mariano.
De la información y apreciaciones que ofrecen
las fuentes citadas se derivan las generalizaciones que sobre la educación
colonial istmeña se presentan a continuación:
- La educación formal o
institucionalizada fue obra principalmente de la iglesia. Los conventos fueron
la sede de los esfuerzos educativos, desde las escuelas de primeras letras
hasta las aulas superiores de teología y filosofía. La iniciativa privada se
limitaba a la enseñanza de las primeras letras.
- Durante la mayor parte del siglo XVI la actividad docente de se dedicó a la catequización y aculturación del indígena a través de las escuelas doctrineras. A finales del siglo había un aula de Gramática de los jesuitas pero no había escuela para los hijos de los peninsulares.
- Durante el siglo XVII funcionan el Colegio del San Agustín, de los agustinos, y el Colegio Javier, de los jesuitas. Este recibe una fundación de 40,000 peros de Alguacil Mayor de la ciudad de panamá para el establecimiento de las cátedras de filosofía y teología. En Penonomé se funda una escuela de primeras letras que no funciona por mucho tiempo.
- Lo más significativo del siglo XVIII fue la creación, en el Colegio Javier, de la Universidad de San Javier en 1749, gracias a las gestiones del Obispo Panameño Francisco de Luna Victoria y Castro y contra la oposición de algunos padres de la Compañía en Quito quienes consideraban que panamá no ofrecía ambiente propicio para una universidad.
- Sobre la educación de la mujer se sabe que no existió de manera formal durante la colonia.
- Méndez y Miro señalan que en la segunda década del siglo XIX se estableció por iniciativa privada, un colegio de señoritas que no duro mucho.
- Puede considerarse que los pasos iniciales de la educación popular se dieron en 1836 cuando la Cámara Provincial de Panamá solicito al Congreso fondos del producto de las rentas producidas por alcabala para construir el Colegio del Istmo y para sostener una escuela primaria pública en la parroquia. En 1844 se funda la escuela primaria pública de Penonomé por el Municipio penonomeño. Hasta entonces la obligación de crear escuelas primarias recaía en los municipios.
- Con excepción de la catequización que fue el único esfuerzo de educación de masa –si a eso se puede llamar educación- las escazas oportunidades educativas estaban restringidas a una exigua minoría. No existía todavía la necesidad popular de la educación, ni los medios para proveerla. Solo la minoría liberal dirigente se había dado cuenta de la importancia de la educación de las masas. El plan del gobernados Anselo Pineda, de los primeros años de la década de 1840, mediante el cual se crearon escuelas dominicales para obreros, es manifestación de esta tendencia.
Los calificativos que usan en las fuentes citadas anteriormente para describir la educación colonial son miserables, de probable, precaria y otros semejantes, los cuales refieren más bien el aspecto cuantitativo de la misma.
La apertura de “escuelas de primeras letras” se dio en la antigua ciudad de Panamá, a más de impedimentos, alcanzó logros escasos, aunque demostró interés por autoridades y sociedad local para alcanzar buen nivel educativo. A estas escuelas patrocinan cabildantes, particulares y religiosos a través de importantes donaciones e inclusive, prestar sus residencias para tales efectos. En 1575, se concretó con la apertura del Colegio de la Compañía de Jesús -dependiendo de la congregación de Quito y luego de Nueva Granada- fue rasgo positivo, aunque también mantuvo una existencia corta.
La capital del Reino de Tierra Firme, Panamá, se convertía en auténtico motor de la vida colonial, centralizando a los grupos dominantes de la sociedad y del gobierno.
El fuerte cosmopolitismo -por estar ubicada en un cruce de caminos entre Norte y Sur-, y mantener nexos con el mundo exterior a través del comercio. La llegada de mucha gente foránea fue bastante común. Para la vida cotidiana se reciben joyas y abalorios personales, mobiliarios y demás objetos del hogar, ediciones literarias de España y Europa. No debía introducirse a Panamá material subversivo o contradictorio a la religión y menos a la monarquía reinante. La entrada de imágenes “sediciosas”, si ocurría era pagada con la propia muerte y castigados en oscuras
Mazmorras o usar el “sambenito”, un distintivo cruel ante la sociedad. La Inquisición mantenía la última palabra. En 1736, la Comisión de científicos de la Misión geodésica francesa integrada por Godin, La Condamine, Bourger, etc. de paso por la ciudad rumbo a Quito tuvieron problemas con la Inquisición panameña, y fueron detenidos “por llevar una pintura en papel de mujer”.
La Compañía de Jesús organizó presentaciones públicas, obras de teatro y recitales poéticos; los escenarios generalmente fueron interiores de iglesias y conventos.
Catorce letrados criollos y peninsulares organizados por Mateo de Ribera escribieron “El Llanto de Panamá” en 1538, famosa obra literaria integrada por cuarenta y dos poemas, una especie de sentido homenaje al gobernador de Tierra Firme, don Enrique Enríquez de Sotomayor, muerto joven. La organización literaria considerada como la generación poética del barroco literario panameño, demostró creatividad y a la vez una sólida formación humanista. Universidad Real y Pontificia Universidad de San Javier 1749 – 1767.
En el siglo XVIII, la sociedad experimentó un cambio cultural importantísimo gracias al aporte económico del obispo panameño Francisco Javier de Luna Victoria y Castro, interesado en abrir la “Universidad Real y Pontífice Universidad de San Javier”. Bajo el Decreto Real impartido en 1749, iniciaba el proyecto universitario, aunque similar a otras universidades en América y Europa resultó exclusivista y hasta discriminatoria, exigiendo al estudiante una limpieza de sangre, mantenerse fiel y puro a la tradición católica y por supuesto, contar con títulos nobiliarios y/u ocupar altos puestos públicos el padre; bajo dichas circunstancias sólo españoles y criollos podían acceder a la universidad. La Universidad Javeriana enfrentó innumerables peripecias y desapareció en 1767 y tras la expulsión jesuita de las colonias, (a raíz del decreto oficializado por el Rey Carlos III) fue un acontecimiento nefasto y obligó a pudientes istmeños viajar al San Bartolomé y Mayor Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá, Nueva Granada, a la Universidad de San Marcos en Lima o en Quito, -(convertida en ciudad cultural) a los centros de San Gregorio Magno, San Fernando, Mayor de San Luis y Santo Tomás de Aquino. Muy pocos ricos viajaron a España, Inglaterra y Estados Unidos para prepararse en ciencias jurídicas, medicina y religión.
El atraso cultural -por un lado- se manifestó por la debacle económica propia del siglo XIX. Varios fuegos suceden en 1737, 1756 y 1781, el cese a las ferias de San Felipe de Portobello, en 1739 y el cambio de ruta por Cabo de Hornos, esto último dejó afuera al Istmo de la movilidad comercial y promoviendo un estancamiento. Pero en medio de las carencias, surgían también eventos con gente de pueblo, aristócratas y burguesía local. La llegada al trono de España del nuevo Rey y el nacimiento de herederos, serán motivos para celebraciones a veces acompañadas por luces pirotécnicas, bailes y adornos colocados en balcones residenciales y públicos.
Un histórico Plano de la ciudad de Panamá, en 1748 refuerza a la idea de gran fiesta colonial, exhibiendo la Plaza Mayor (hoy de la Independencia) aderezada para efectuar corridas de toros, comedias y máscaras en honor a S. R. M. Fernando VI. La creatividad fluyó a través del trabajo de algunos pintores, (aunque escasos, pero los hubo); también de plateros, escultores y joyeros quienes dejaron una huella importante en la vida cultural. En diciembre de 1809, lejos de la capital del reino, en Penonomé (pueblo de indios) encontramos a Víctor de la Guardia y Ayala representando en tarima pública la pieza teatral “La Política del Mundo”, -expresión literaria del periodo colonial istmeño-.
La Independencia de España en 1821, -aunque trastocó el orden administrativo, resultó positiva en cuanto a educación. “Con todo y pocas oportunidades que les fueron dadas a los panameños para ascender a las posiciones dirigentes (escribe Ernesto J. Castillero) algunos surgieron por esfuerzos propios, su talento y cultura, dando nombradía a su terruño y brillo a la sociedad. En 1863, la Asamblea del Estado panameño comprometía fondos públicos para adquirir insumos, además advertía del camino dirigido en cuanto a niveles separados por géneros. En escuela de varones, el docente -advierte el documento- enseñaba “lectura, escritura, urbanidad, gramática española, aritmética, moral, política y agricultura; mientras a las niñas, “se les enseñaran las materias anteriores menos moral política, agricultura y en lugar de estas materias se les enseñará también dibujo, bordado y música”. En la “Estrella de Panamá”, de noviembre 19 de 1861 habla de la presencia en Panamá “de una señora Alcíbar, en los altos de la casa de Edward Allen, instruye a niños y señoritas en una serie de apreciadas habilidades como aritmética, gramática inglesa y bordados”.
En poblados del interior los primeros conocimientos eran impartidos por maestros y maestras particulares, cubriendo aquellos gastos por la propia familia.
En 1867, la instrucción pública en términos generales continuó desalentador, y es advertido en palabras del Prefecto Juan José Díaz, autor del informe anual donde comentará: “Nada satisfactorio me es dado decir sobre este punto. Muy al contrario: lo que tengo que decir es bien triste, y hasta humillante para el buen nombre de esta sección del Istmo. En todo el Departamento de mi mando, no hay una sola escuela pública, y las pocas particulares que hay se hallan, como es fácil comprenderlo, malamente servidas”.
Procedentes de Estados Unidos llegaron dedicadas pedagogas para instruir la niñez y juventud local; igual hicieron religiosas francesas, recordadas en el barrio de San Felipe por su labor. Hacia 1897, el Departamento del Istmo, promovió la Normal de Institutoras en Panamá, convirtiéndose en pionera de la preparación docente. El fracaso del Canal francés (1880-1889) y la irrupción la Guerra de los Mil Días (1900-1903) hicieron estragos en nuestro terruño, dejando pobreza económica, miles de enfermos y muertos. Pero con los trabajos del ferrocarril (1850-1855) y del Canal estadounidenses (1903-1914), trajeron aires de bonanza, avivando los deseos por mejorar la educación. Cambio de Rumbo…vientos renovados.
Las primeras administraciones presidenciales bajo Manuel Amador Guerrero, José Domingo de Obaldía, Carlos A. Mendoza y Belisario Porras se crearon planteles, además enviaron al extranjero a jóvenes panameños para prepararse como docentes. En Panamá durante décadas llegaron docentes procedentes de Alemania, Bélgica, Estados Unidos, España, Perú y Costa Rica. Los siglos anteriores habían dejado secuelas negativas en cultura y educación debido a las restricciones y fuerte presión ejercida por la monarquía española en las colonias indianas en cuanto al desarrollo intelectual; después de la independencia de España empezó una nueva época en muchas ciudades. A Panamá esa nueva alborada intelectual demoró bastante en consumarse.
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| Poco a apoco fueron incrementando medidas para que las mujeres pudieran estudiar, y que ya no fuera selectiva |
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Más que
nada la educación era selectiva, sobre todo para los hombres ya que las mujeres
solo estaban para procrear hijos y los quehaceres de los hogares
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Las clases eran impartidas por sacerdotes y monjas a los jóvenes
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CITAS
1.“En Panamá los siglos anteriores habían dejado secuelas negativas en cultura y educación debido a las restricciones y fuerte presión ejercida por la monarquía española en las colonias indianas en cuanto al desarrollo intelectual; después de la independencia de España empezó una nueva época en muchas ciudades” Julio 2017. Revista Selecta Panamá.
Comentario:
La monarquía española solo buscaba extraer las riquezas del continente americano, y las restricciones al desarrollo intelectual era parte de una estrategia para que los pueblos se mantuvieran ignorantes y se pueda ejercen el poder más fácilmente sobre ellos, ya que educarlos traería revolución y reclamaciones de la independencia, cosa que sucedió, pero demoro en concretarse.
2.“En el siglo XVIII, la sociedad experimentó un cambio cultural importantísimo gracias al aporte económico del obispo panameño Francisco Javier de Luna Victoria y Castro, interesado en abrir la “Universidad Real y Pontífice Universidad de San Javier”. Bajo el Decreto Real impartido en 1749, iniciaba el proyecto universitario, aunque similar a otras universidades en América y Europa resultó exclusivista y hasta discriminatoria” Julio 2017. Revista Selecta Panamá.
Comentario:
Si bien es cierto, esto fue un precedente de lo que se vendría escribiendo en la historia de panamá después de la independencia de España, pero la Educación es un derecho del pueblo que el Gobierno debe proporcionar con calidad con los recursos que administra generados por el mismo Pueblo. Queda demostrado con este primer decreto del año 1749 del proyecto universitario que el sistema educacional no puede ser exclusivo y discriminatorio para una clase social privilegiada por contar con los recursos y roce social, y otra que pertenece a la clase obrera. Restringe el crecimiento económico de un país y la democracia.
3.“Las primeras administraciones presidenciales bajo Manuel Amador Guerrero, José Domingo de Obaldía, Carlos A. Mendoza y Belisario Porras se crearon planteles, además enviaron al extranjero a jóvenes panameños para prepararse como docentes. En Panamá durante décadas llegaron docentes procedentes de Alemania, Bélgica, Estados Unidos, España, Perú y Costa Rica” Julio 2017. Revista Selecta Panamá.
Comentario:
La experiencia de otros países es fundamental importarla y aprender de sus logros. Se avanza de manera más rápida y los programas educaciones se van adaptando a la realidad del país. También enviar a docentes al extranjero trae el mismo resultado, se llega con una nueva mentalidad y conocimiento. Que mejor que un nacional con conocimientos adquiridos en otras culturas sea el que diseñe el modelo para adaptarlo y sugiera cambios.
La educación de los pueblos es el mejor legado que una nación le puede entregar a sus habitantes, disminuye la pobreza y da las herramientas a superar obstáculos y cambiar el destino de muchas familias que vienen con historias de generaciones a generaciones de obstáculos, limitaciones y necesidad.
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